viernes, 11 de agosto de 2017

Epílogo


- Alexandra, Alexandra… 

Una dulce voz se colaba entre sus sueños, una voz que no creyó volver a escuchar jamás en su vida. 

Sintió como una mano se posaba en su cabeza y comenzó a acariciar su cabello con suavidad, de la misma forma en que soñó tantas veces que su madre lo hacía. Ante este pensamiento abrió los ojos de golpe y observó a la mujer que estaba a su lado, observándola con una mirada de amor indescriptible. Ojos verdes como los suyos y la misma cabellera negra que lucía en las viejas fotografías que guardaba con tanto recelo. 

Pestañeó repetidas veces y la imagen seguía ahí, su madre mirándola con un amor infinito. 

- Fuiste muy valiente mi pequeña Alexandra.
- ¿Ma… Ma… Mamá?
- Si amor. 

Observó a su alrededor y se percató de donde se encontraba. 

Acostada en una cama de hospital, con una infinidad de tubos conectados a ambos brazos a maquinas que sólo hacían Bip Bip una y otra vez. Junto a ella había alguien durmiendo, el brazo enyesado por completo, con su cabeza apoyada en la cama ocultando su rostro, pero sólo al ver su cabello castaño y el fuerte agarre sobre su mano supo quién vigilaba su sueño. 

Leo. 

La puerta de la habitación se abrió y Raissa entró cojeando junto a Giles. 

- Leo debes descansar. 
- ¡No!- dijo categórico- quiero estar acá cuando despierte. 
- Ya sabes lo que dijeron los médicos. 
- ¡No!- se aferró con más fuerza a su mano- ella va a despertar – la observó intensamente sin soltarla- y quiero que me vea, que sepa que todo salió bien. 
- Descansa – interrumpió Giles- yo estaré aquí por mientras y así sabrá que tuvieron éxito, pero no creo que le guste verte en ese estado- le tomó el hombro- yo te avisaré si pasa algo. 

De malas ganas Leo se fue de la habitación, dejando a Raisa y Giles observando a Aixza. 

- ¿Qué crees que pase?- preguntó Raissa, quien observaba a Aixza con la cara demacrada, la falta de sueño y la angustia se reflejaban a la perfección en su rostro. 
- Francamente no lo sé, con ella en este estado y Javier desaparecido, creo que nuestro futuro no es muy esperanzador. 
- Lo sé, sólo queda esperar- contestó no muy convencida. 
- Si- tomó suavemente la misma mano que sostenía Leo momentos antes- ¿Has sabido algo de Tania? 
- No, la muy perra se esfumó en el aire, soltó la bomba y desapareció, llevándose a Javier. 
- ¿Qué crees que diga cuando lo sepa? 
- No lo sé, no creo que debamos ser nosotros quien se lo diga. – Raissa tomó la ficha de Aixza, revisando los niveles de respuesta neuronal de las últimas veinticuatro horas, pero nada ocurría, invariante. 
- Aixza en este estado no puede. 
- Lo sé, sólo que no me parece correcto contarle, menos aun cuando ella no lo sabe. 
- A mí no me parece muy correcto nada de esto, pero no hay nada que pueda hacer sobre el pasado- Giles besó sus nudillos- no me parece justo no poder apoyar a mi Alfil. 
- Lo sé. 
- ¿Cuándo llega? 
- En unas horas 
- Vete a descansar, yo me quedaré con ella, tuve bastante descanso en esa torre ya. 
- De acuerdo. 

Raissa se fue de la habitación sin mayor protesta, dejando a Giles acariciando levemente la mano de Aixza. Esta sólo observaba a su madre e intentaba comprender por qué no podían verla, no podía entender que era lo que estaba ocurriendo. 

- ¿Qué está pasando? ¿Por qué no puedo hablarles? 
- Estamos en otro plano amor, deberías saberlo, no es tu primera vez. 

En la memoria de Aixza resurgió un recuerdo prácticamente olvidado, se vio a si misma flotando por la cafetería para encontrarse con su Guardián camino al limbo. 

- Estoy en el limbo- dijo insegura.- ¿O estoy muerta y vienes a buscarme? 
- No mi pequeña, estamos en un limbo sí, pero es un plano mucho más profundo, más denso, donde los muertos podemos comunicarnos. 

Aixza la miro sin comprender plenamente lo que ella le acababa de decir. 

- Estás en coma cariño. 
- ¿Vienes a acompañarme?- preguntó esperanzada, no podía evitar sentirse feliz de ver a su madre, aunque fuera a riesgo de su vida. 
- No cariño, no tenemos mucho tiempo y la historia que necesito contarte no es corta- tendió la mano hacia Aixza, quien la cogió y se puso de pie, dejando a su cuerpo tras ella- Acompáñame.

jueves, 10 de agosto de 2017

Capítulo 18 - La Revelación

*** Raissa 
En el lapso de minutos pasamos de estar caminando por el silencioso pasillo, a una trampa mortal en el segundo piso rodeados de sombras. Me costó un par de segundos poder asimilar nuestra nueva situación, minutos atrás estaba tan segura que siguiendo Javier estaría a salvo, pero por alguna razón su visión de futuro ya no era confiable.
-          Estamos teniendo problemas- me dijo cuando nos encontramos con unas escaleras circulares al final de un estrecho pasillo, después de nuestra pequeña carrera.
Le observé discretamente, se veía confundido, ligeramente sudado, las pupilas pasaban de estar completamente dilatadas a evidentemente desenfocadas. Se apoyó para recuperar el aliento en la base de las escaleras unos segundos, pero aun así se notaba evidentemente cansado, respiraba entrecortadamente mientras pequeñas gotas corrían por su frente y las manos le tiritaban, pese a que intentó esconderlas de mi al apoyarse por completo en la baranda.
  

jueves, 24 de noviembre de 2016

Capítulo 17 - El cementerio

**Raissa

Se veían tan lejanos y a la vez tan cerca, la soga que los amarraba creaba la ilusión de que sus cuerpos estaban cortados por la mitad, lo hubiésemos creído de no ser por el vaho que salía de sus bocas. 

Al minuto que llegamos a la mitad de las escaleras un fuerte estruendo se sintió alrededor, dando la impresión que el suelo estaba abriéndose, un par de cornisas cedieron y cayeron a un par de metros nuestro, Aixza tambaleó ligeramente y Javier me tomó del brazo al sentirme saltar, no me di cuenta cuando el grito salió de mi boca. 

Los pequeños bultos que había en la torre de la derecha comenzaron a moverse y observar a su alrededor, como si estuviesen saliendo de un profundo sueño.

lunes, 15 de febrero de 2016

Capítulo 16 - La Última Noche



Nos separamos bruscamente al ver las caras estupefactas de Raissa y Javier, las cuales eran un poema, no hay palabras que pudiesen representar fielmente lo que sus rostros intentaban expresar, de eso estoy seguro, tan seguro como que tampoco es posible encontrar la forma de explicar lo que había – o mejor dicho no había- ocurrido segundos antes. 

Haciendo un torpe intento por ocultar mi propia sorpresa me giré y caminé hacia la ventana para concentrarme en bajar mi temperatura, pero además quería evitar hacerle el momento más incómodo a Aixza, que seguramente estaba hiperventilando internamente. 

- Creo que este no es un buen momento…- Javier fue el primero en romper el incómodo silencio que existía en la habitación-, podemos preguntarle más rato- agregó en voz baja.

- ¿Preguntarme qué?- inquirió Aixza con prisa, por lo que me giré nuevamente ante el tono de su voz- ustedes vienen corriendo-, observó ella al verlos tan agitados como ella había llegado momentos atrás. 

- Puede esperar- agregó Raissa dándome una rápida mirada de lo que debo suponer era apoyo y jalando la chaqueta de Javier para sacarlo de la habitación. 

- ¡No esperen! – Aixza inhaló con fuerza y se puso frente a la puerta, evitando que salieran, mientras que yo mentalmente estaba dándome cabezazos en la pared, ¿es que sólo para mí era esto increíblemente incómodo?- ¿ustedes me vieron?- de la forma en que lo dijo hizo que mis golpes mentales se detuvieran, Javier le dio una mirada rápida a Raissa y asintió levemente- ¿y a él? –, asintió nuevamente. 

sábado, 14 de febrero de 2015

Capítulo 15 - Una verdad

Sam cerró la puerta con llave una vez que estuvo seguro de que no portaba dagas, habría sido una estupidez arriesgarme a ser arrestada una vez que habíamos completado nuestra tarea en la cuidad, y no está demás decir que había bajado mi guardia, me sentía segura. 


Craso error. 

Su presencia demostraba que en ningún momento nos encontrábamos seguros, de que el peligro podía aparecer a la vuelta de la esquina, o en el próximo pasillo como fue mi caso. 

La habitación estaba en completo silencio, sólo rebotaban los sonidos de nuestras respiraciones y sus pisadas mientras se acercaba a la silla que había a medio metro de mí. 

Ninguno dijo nada por varios minutos, francamente yo no sabía que decir, no se veía amenazante como las otras veces y no tenía armas a la vista, sólo podía mirarlo confundida, extrañada, desconfiada y por qué no decirlo, angustiada, estaba asustada, no quería pensar en lo que podía pasar conmigo ahora que me había separado de Leo y Raissa, por mucho que no quisiera admitirlo, aún me sentía débil ante su presencia, él siempre había tenido ese efecto en mí, pero si tenía que romperme la lengua para evitar de que se me notase lo haría.

martes, 26 de agosto de 2014

Capítulo 14- A plena luz

- ¿No crees que es un poco arriesgado, por no decir estúpido, hacer esto a plena luz del día?- preguntó Raissa, cuando Javier nos dijo que iríamos a medio día a la biblioteca. 


- No, ¿qué tiene?- contestó este encogiéndose de hombros y tomando otra cucharada de su gelatto, como si no pasase absolutamente nada.

- ¿Qué tiene?- replico indignada- ¿Que qué tiene?, ¿perdiste la cabeza o tanto viaje te está comenzando a afectar?

- Woo- interrumpió Leo cuando vio que la gente comenzaba a voltear hacia nosotros, mirando fijamente a Raissa, que estaba a punto de perder los estribos- calmémonos, no creo que quieras que llamemos demasiado la atención- , dijo apuntando a un par de turistas asiáticos que la observaban confundidos- además, estoy seguro que hay una buena explicación para esto, una de esas con mucha lógica que te gustan- ella lo miró con furia pero no dijo nada, se limitó a tomar un profundo suspiro e intentar calmarse. 

miércoles, 11 de junio de 2014

Capítulo 13 - En movimiento

++ Leo ++

Al regresar a la habitación, esta seguía girando sin parar, pasé a beberme cerca de un litro de agua antes de acostarme, para ver si lograba comenzar a ver cinco dedos en mi manos en vez de siete, mientras llenaba el cuarto vaso recapacité, quizá intentar beberme todo el vino de Italia no había sido una tan buena idea, pero necesitaba un segundo a solas, sin que ellas se preocuparan por mí, sin embargo justo cuando me estaba comenzando a perder en mis recuerdos, apareció ella, como si yo la hubiese convocado involuntariamente, recordándome que ahora tenía un motivo para temer, para estar aterrorizado, porque el sólo pensar que podría haber sido ella en vez de Pamela, era simplemente aterrador. 

Una vez acostado, saqué un pie de la cama para sentir el aire frío e intentar estabilizarme, sin entender de donde había sacado la fuerza de voluntad para detenerme, cada célula de mi cuerpo me estaba pidiendo a gritos que hiciera lo que mis impulsos me ordenaban, pero no así, no si no iba a ser capaz de disfrutarlo al máximo. 

Mi cabeza comenzó a divagar, imaginando lo que habría pasado de no haberme reprimido, imaginándome unido a ella, explorando hasta el más escondido rincón de su cuerpo, disfrutando de sus caricias como tantas otras noches lo había imaginado, soñando con lo prohibido. 

En un punto perdí la noción del tiempo y sucumbí al sueño, dejándome llevar por lo que mi cabeza había creado, situándome en el escenario perfecto, llevándome a campo traviesa, donde podía sentir la briza en mi frente, donde el aroma a hierba fresca inundaba mis sentidos, el aroma era tan potente, tan agradable, tan familiar como la textura de la ropa sobre mi piel. 

Ahí fue donde reaccioné.